De la adversidad a la esperanza: la lucha diaria de Ronald Vaca
6 marzo, 2026
Un accidente lo dejó inmovilizado. Pasoc y la Fundación Nacional Vida Segura colaboran en su rehabilitación.
Hace dos años, la vida de Ronald Vaca Salvatierra dio un giro abrupto. Había llegado desde el Beni junto a su esposa y sus tres hijos, impulsado por el anhelo de construir un futuro mejor en Santa Cruz de la Sierra. Trabajaba como conserje y, además, apoyaba en la administración de un condominio. Todo marchaba bien hasta aquella madrugada en la que, al regresar a casa por la avenida G-77, un camión cañero embistió su motocicleta y le pasó por encima.
El impacto le fracturó la columna en tres partes y le dejó la clavícula gravemente afectada. Desde entonces, su realidad es otra. “No siento nada del pecho hacia abajo y no puedo hacer nada”, dice con la voz entrecortada. Perdió su empleo y depende de su esposa, Yesenia, incluso para las tareas más básicas. La lesión medular le impide controlar sus esfínteres y mantenerse de pie.
Al conocer su situación, Cirita Lavardenz, voluntaria de la Pastoral Social Cáritas (Pasoc), lo visitó con víveres. Sin embargo, pronto comprendió que las necesidades eran mayores: ropa, pañales y atención médica especializada. Gracias a la gestión de Julio César Caballero, director ejecutivo de la Fundación Nacional Vida Segura, el traumatólogo Édgar Sempértegui asumió su caso. El diagnóstico no es alentador: la médula presenta un daño severo y, aunque su brazo podría tener solución, requerirá tiempo y tratamiento constante. Ronald asiste a fisioterapia cada semana, mientras convive con un dolor persistente.
A sus 24 años, no pierde la esperanza. Junto a Yesenia busca la manera de sostener a sus tres hijos, de nueve, siete y dos años. Ambos atienden un pequeño puesto de comida en el mercado del barrio Terrado II, tratando de salir adelante pese a lo sufrido.
Con la recomendación médica, la Fundación Nacional Vida Segura le donó una silla de ruedas eléctrica. “Le dará mayor autonomía para trabajar”, explicó Caballero. Ronald la recibió emocionado: “Podré ayudar a mi esposa en las ventas y moverme mejor. A pesar de todo, Dios me manda personas solidarias, como las señoras de Pasoc y de la Fundación”.