“Concierto de la Vida”: una gala que unió talento, generosidad y compromiso social

23 junio, 2026

La pianista Marianela Aparicio y el guitarrista Piraí Vaca cautivaron al público que se sumó solidariamente a favor del Hogar de Ancianos “Santa Cruz”.

El “Concierto de la Vida: Cuerdas de luz, teclas de esperanza” fue mucho más que una gala benéfica. Como expresó José Luis Camacho Miserendino, presidente de la Fundación Nacional Vida Segura, la velada se convirtió en una invitación a construir juntos un futuro mejor. “Es una oportunidad para demostrar que cuando una sociedad se une alrededor de una causa noble, puede generar cambios reales y permanentes”, afirmó.

Realizado en el salón Gardenia del hotel Los Tajibos, el recital reunió el extraordinario talento de la pianista cochabambina Marianela Aparicio y del guitarrista cruceño Piraí Vaca. Ambos artistas ofrecieron actuaciones memorables que fueron premiadas con prolongadas ovaciones por parte del público. El objetivo de la noche fue respaldar la labor del Hogar de Ancianos “Santa Cruz”, administrado por la Congregación de las Hermanitas de los Ancianos Desamparados.

Aparicio abrió su presentación interpretando las primeras líneas de “Alma Cruceña”, el emblemático vals compuesto por Jorge Luna a partir de la letra de Raúl Otero Reiche. Desde allí condujo a los asistentes por un recorrido musical que incluyó piezas como “Niña Camba”, los tangos brasileños “Odeón” y “Escorregando”, el vals folclórico “Gracias a la Vida” y el carnaval “Jumechi”, evocando los paisajes sonoros de regiones hermanas de Sudamérica.

Por su parte, Piraí Vaca cautivó a la audiencia desde los primeros acordes de “A Sky Full of Stars”, de Coldplay. Su repertorio continuó con interpretaciones de “Yellow”, “12:34” y “Human Nature”, pieza en la que logró que su guitarra evocara la dulzura y la melancolía de un violín. La presentación prosiguió con el inconfundible “James Bond Theme” y concluyó con una emotiva versión de “Hotel California”, una canción que, según confesó el propio artista, lo ha fascinado desde su adolescencia.

Entre los asistentes estuvieron las religiosas del Hogar, encabezadas por la madre superiora María Heredia, cuya entrega cotidiana permite brindar atención, afecto y una vida digna a decenas de adultos mayores. También participó de la velada monseñor René Leigue, arzobispo de Santa Cruz, quien conoce las necesidades de este centro de acogida, sobre todo para poder dar cuidados y acompañamiento a los enfermos.

Al concluir el concierto, Julio César Caballero, director de la Fundación Nacional Vida Segura, agradeció a los artistas, al público asistente, a los Embajadores de Luz que responden permanentemente al llamado solidario y a las empresas auspiciadoras, Laboratorios Bagó y Farmacias Chávez, cuyo apoyo hizo posible que la música se transformara en esperanza para quienes más lo necesitan.